miércoles, 7 de octubre de 2009

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Una de las asignaturas pendientes que tengo conmigo misma es la de ser marionetista. Siempre me ha encantado eso de darle vida a un peluche inanimado, de pronto llego y lo pongo a hacer y decir las tonterías que se me pasen por la cabeza. Tengo un amigo al que le ponía nervioso esa capacidad que tengo. Imagino que eso es bueno.

1 comentario:

Joseba dijo...

Explota el tío? la cabeza del tío? no se supone que la que menos funciona en los tíos durante esas explosiones de pasión es la cabeza??
jijijii